Hubiera querido escribir esta resumidísima porción de mi historia familiar antes.
Pero, a veces, me paso de meticulosa.
Quisiera haber tenido más información, haber vuelto a hablar con quienes les conocieron, ordenar todos los datos y mis ideas…
Me lanzaré así, con lo que recuerde. Y si me equivoco en lo que sea, sin duda, me dejaría corregir.
Es sólo el tronco de un árbol que, como supondréis, tiene mucho más enrevesadas sus ramas, pero si éstas no son podadas os perderíais en un denso follaje.
Mi abuela Julia se casó, tardía, en primeras nupcias con mi abuelo Leoncio.
Con 39 años ella… ¡En aquellos tiempos! Aún así engendró tres hijos y vio crecer a siete nietos.
Sí, estuvo antes enamorada (cuando rondarían los 19) de Martín, un estudiante de Madrid que veraneaba en Collado Villalba. Se veían en el estío y se carteaban en invierno. Él le corregía las faltas ortográficas de los escritos. Ya que ella, aunque de buena ralea, carecía de estudios. (A mis manos llegó uno de sus regalos: un diccionario miniatura con cubiertas de cuero, que me empeñé en llevar al colegio en 5º de E.G.B. para que me lo birlara mi buena compañera Araceli. ¡Las madres siempre tienen razón: Lo debí de haber dejado en casa!)
Martín falleció joven, víctima de un mal disparo un día de caza.
Mi abuela, que tendría unos 80 años cuando se fracturó un brazo y tuvo que pasar unas noches en casa, durmiendo en una cama a mi vera, me hablaba de él y brillaban sus ojos, tintineando en sus orillas las lágrimas.Yo misma también le visito cada vez que piso aquel serrano cementerio.
No quiso saber de otro hombre, aunque no faltaron pretendientes (casi todos de alto abolengo), hasta que apareció el tunante de mi abuelo: Alto, guapo, exótico, engatusador. Era cinco años más joven que ella, provenía de Arure en la isla de la Gomera, pero no sé qué contaría él al respecto en aquellos años de postguerra y dictadura, porque su historia es realmente histórica. De las rojas.
Fue uno de los fugados, junto a su hermano Luis, del sahariano campo de Villa Cisneros en el vapor Viera y Clavijo. Pedro Medina Sanabria tiene varias entradas al respecto en su blog “Memoria e historia canaria”.
Mi bisabuela Leonor no consentía tal boda. Pero mi abuela, persistente como buena Urosa, dio el sí quiero aún bien avisada de las consecuencias. Su vida cambió radical, todos sus privilegios de elegante señorita quedaron abolidos, la recién casada pareja tuvo que subsistir con una humilde tienda de ultramarinos en la Estación y a Julia le tocó trabajar como en su vida, dándose cuenta (esto me lo imagino por lo que conocí a mi abuelo) de que su marido era incorregible, que en el bar se divertía más que en casa y que el agua más le gustaba para lavarse que para hidratarse las tripas.
Siendo aún una niña yo le preguntaba: -"Abuelo, ¿No quieres agua?"-
-"¡Déjame de agua! Hace once años que no la pruebo"- Contestaba.
Y podría ser verdad, nunca le vi beberla. Era más de vino y calimocho. Pero tampoco de estar borracho.
A lo que sí accedió la familia de mi abuela fue a aliviarle la carga de manutención y cría del primero de sus retoños: Mi madre. Se crió entonces en casa de buena casta, custodiada por su estricta abuela Leonor y rodeada de sus tíos solteros que no dudaban en mimarla y agasajarla.
Aún con todo, mi madre y mi abuela siempre tuvieron ese vínculo especial que, incluso hoy en día, creo que las mantiene conectadas.
Mi abuela murió con 86 años porque sus riñones eran ya dos piedras verdaderas. Estaba sorda, sus manos temblaban al son que marcaba su parkinson y era un sol que te regalaba su calor y su sonrisa con tan solo mirarla. Los médicos dijeron que se apagaba y apenas transcurrió una semana. Rodeada día y noche de sus seres queridos, todos revoloteábamos por allí a modo de despedida. Marchó suave y discreta como su vida entera.
Mi abuelo acabaría sus días unos años más tarde, ingresado en el hospital de El Escorial, no fui a visitarle porque, de mis labios, no tenía nada dulce que escuchar.
Y eso que yo, quererle, le he querido. Mucho.
Tanto como se quiere a un abuelo al que mientras llamábamos al timbre mi madre aprovechaba para recordarme:
-"Al abuelo también hay que darle besos"- El siempre gruñía y... me asustaba.
Pero con doce años (Al fallecer el Tío Pinki que era a quien siempre me sentí más cercana) fui capaz de redescubrir a mi abuelo y nos hicimos grandes amigos, amigos de verdad o... eso creí yo.
Compartí con él buenos momentos, muchas sonrisas cómplices y grandes historias como la de su fuga africana y la de la pedrada que fue causa de la carencia de uno de sus dedos.
Sí, grandes amigos…hasta que faltó la abuela Julia .
Creo (después de darle tantas vueltas) que por su propio miedo a verse solo, por querer tenernos a cada uno de nosotros cerca, exclusivamente pendientes de él… terminó por enredar a sus hijos, nietos, yernos…en una mala espiral. Mi abuelo era un bichito.
No soy capaz de no quererle.
Aunque tampoco ensalzaré, ni siquiera a quien ha muerto, si no encuentro buenos motivos.
Aún hoy me entristece tener la duda de si realmente él me ha querido.
Ahora tengo más datos, me doy cuenta de que nunca dejó de ser un superviviente.
Demasiado que mantuvo ese, aunque algo turbio, sentido del humor.
¡Abuelo; Espero que donde estéis te estés ocupando bien de la abuela, como siempre se hubiera ella merecido, porque sino esta vez si que no te libras del cocotón!
Por y para mis amigos. Para los que me quisieron, los que me quieren y los que algún día puede que me lleguen a querer.
Para bien o para mal, por distintas circunstancias, en esta vida me ha tocado algún que otro peregrinar. Ello ha conllevado el tener que despedir, recibir, conocer gente... algunas de estas personas me han concedido el privilegio de considerarse mis amigos... y muchos, aún hoy, siguen siéndolo.
Gracias por estar ahí.
Gracias por estar ahí.
jueves, 2 de febrero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
Un parto de campo.
No todos los días son tan buenos en las labores cotidianas de un veterinario de campo.
Y aunque, al principio, se puede llegar a pasar un poco de miedito con el padre de la criatura rondando por allí, sin ganas de hacer nuevos amigos...el final, esta vez, bien merece la pena.
Las prácticas y aparatos obstétricos pueden pareceros no gozar de la suficiente delicadeza pero, en este caso, sí fueron necesarios.
Y este choto, además, es de los afortunados.
Aquí no se llega a ver pero cuando se levante, dentro de muy poco rato, podrá estar con su máma y tomar teta.
Me gustaba ir con Jordi de ronda, acabar comiendo los dos solos en una hamburguesería desierta un día de Navidad...
Pero tener hijos cambia las cosas.
Ahora es Julia la que a veces quiere y puede hacer la escapada.
P.D. Hace mucho tiempo que no vemos al ayudante de aquel día y al intrépido cámara. ¡Un abrazo chicos! El tiempo y la distancia no siempre causan olvido.
Y aunque, al principio, se puede llegar a pasar un poco de miedito con el padre de la criatura rondando por allí, sin ganas de hacer nuevos amigos...el final, esta vez, bien merece la pena.
Las prácticas y aparatos obstétricos pueden pareceros no gozar de la suficiente delicadeza pero, en este caso, sí fueron necesarios.
Y este choto, además, es de los afortunados.
Aquí no se llega a ver pero cuando se levante, dentro de muy poco rato, podrá estar con su máma y tomar teta.
Me gustaba ir con Jordi de ronda, acabar comiendo los dos solos en una hamburguesería desierta un día de Navidad...
Pero tener hijos cambia las cosas.
Ahora es Julia la que a veces quiere y puede hacer la escapada.
P.D. Hace mucho tiempo que no vemos al ayudante de aquel día y al intrépido cámara. ¡Un abrazo chicos! El tiempo y la distancia no siempre causan olvido.
jueves, 29 de diciembre de 2011
¡Felicidades mi amor!
Ayer pasaban tres años desde que nació Luisa.
Como dijo mi amigo Paco:
-"¿Qué nació el día 28? Pues... ¡Qué bonita inocentada!"-
Mis padres, como el año pasado, le organizaron una casera, preciosa y concurrida fiesta de cumpleaños.
En la que, a pesar de la advertencia :
-"Por favor, vengan sin regalos"-, le llovieron cuentos y juguetes.
Una rubia, con lógica aplastante, me dijo que sí, que cuando Luisa le dijese que su cumpleaños es sin regalos cumplirá con la petición, que mientras tanto en este aspecto ni siquiera una madre tiene algo que objetar.
Los únicos que casi me hacen caso, trajeron el mejor de los presentes: Una rica tarta hecha por ellos mismos y un flan horneado con todo el cariño de su mamá.¡Gracias chicos!¡Riquísimo todo!
Creo que todos lo pasamos genial.
Y...¡Por fin! Pudimos disfrutar de la esperada visita de Iratxe y su abuela, que tanto se han hecho esperar.
Cuando el fotógrafo me pase el material, cuelgo algo.
Y sí... no podemos estar mejor acompañados, con tanta buena gente.
Pero tú, justo tú, eres una gran joya en mi corona, sigues brillando sin necesidad de pulido ninguno, como siempre, desde que nos conocimos aquí, por donde yo me he quedado.
Para Luisa, yo también tengo mi regalo:
Una canción (la versión, como no, de Mecedes Sosa)
y todas las noches que nos quedan de achuchones y teta ¡Qué seguimos!
Hoy no, nos toca la distancia.
Voy a celebrar con una amiga un giro positivo en su vida.
Que se vengan los chicos
de todas partes,
que estén los de la Luna
y los de Marte
Que se vengan los chicos
de los planetas,
prendidos de la cola
de algún cometa
Que no falte ninguno
a mi cumpleaños,
y que no se preocupen
por los regalos
Tra lara lara lara
tra lara lero,
que estén todos los chicos
del mundo entero
Algunos que de Venus,
dicen venían,
trajeron de regalo
Las Tres Marías
El chico de la Luna,
petiso y fiero,
me regaló una nube
que halló en el cielo
Los de Marte me dieron
un sorpresón,
pues cada uno traía
rayos de sol
Tra lara lara lara
tra lara lero,
ya están todos los chicos
del mundo entero
Como dijo mi amigo Paco:
-"¿Qué nació el día 28? Pues... ¡Qué bonita inocentada!"-
Mis padres, como el año pasado, le organizaron una casera, preciosa y concurrida fiesta de cumpleaños.
En la que, a pesar de la advertencia :
-"Por favor, vengan sin regalos"-, le llovieron cuentos y juguetes.
Una rubia, con lógica aplastante, me dijo que sí, que cuando Luisa le dijese que su cumpleaños es sin regalos cumplirá con la petición, que mientras tanto en este aspecto ni siquiera una madre tiene algo que objetar.
Los únicos que casi me hacen caso, trajeron el mejor de los presentes: Una rica tarta hecha por ellos mismos y un flan horneado con todo el cariño de su mamá.¡Gracias chicos!¡Riquísimo todo!
Creo que todos lo pasamos genial.
Y...¡Por fin! Pudimos disfrutar de la esperada visita de Iratxe y su abuela, que tanto se han hecho esperar.
Cuando el fotógrafo me pase el material, cuelgo algo.
Y sí... no podemos estar mejor acompañados, con tanta buena gente.
Pero tú, justo tú, eres una gran joya en mi corona, sigues brillando sin necesidad de pulido ninguno, como siempre, desde que nos conocimos aquí, por donde yo me he quedado.
Para Luisa, yo también tengo mi regalo:
Una canción (la versión, como no, de Mecedes Sosa)
y todas las noches que nos quedan de achuchones y teta ¡Qué seguimos!
Hoy no, nos toca la distancia.
Voy a celebrar con una amiga un giro positivo en su vida.
Que se vengan los chicos
de todas partes,
que estén los de la Luna
y los de Marte
Que se vengan los chicos
de los planetas,
prendidos de la cola
de algún cometa
Que no falte ninguno
a mi cumpleaños,
y que no se preocupen
por los regalos
Tra lara lara lara
tra lara lero,
que estén todos los chicos
del mundo entero
Algunos que de Venus,
dicen venían,
trajeron de regalo
Las Tres Marías
El chico de la Luna,
petiso y fiero,
me regaló una nube
que halló en el cielo
Los de Marte me dieron
un sorpresón,
pues cada uno traía
rayos de sol
Tra lara lara lara
tra lara lero,
ya están todos los chicos
del mundo entero
martes, 27 de diciembre de 2011
Mi gente.
Mi gente, para mi fortuna, es mucha.
De lejanos y cercanos lares; de muchos tiempos, pasados y actuales.
Miles de recuerdos me acompañan y acompañarán siempre.
Mi gente de aquí y ahora no son tant@s. Pero son especiales.
Y entre los que más de cerca me soportan está Ana y hoy le quiero decir sólo una cosa:
-Si veinte años no es nada... menos serán cinco meses ;-)
Y como quisiera dibujar en su cara una sonrisa...se me ha ocurrido que, aunque no tiene nada que ver con...nada, nunca está de más escuchar a Rafael Amor.
Me voy a ordenar la ropa que al final no me cunde nada. Y tengo que llegar a una hora decente para poder echar un parlaillo con Cris.
Un beso gordo a las dos.
De lejanos y cercanos lares; de muchos tiempos, pasados y actuales.
Miles de recuerdos me acompañan y acompañarán siempre.
Mi gente de aquí y ahora no son tant@s. Pero son especiales.
Y entre los que más de cerca me soportan está Ana y hoy le quiero decir sólo una cosa:
-Si veinte años no es nada... menos serán cinco meses ;-)
Y como quisiera dibujar en su cara una sonrisa...se me ha ocurrido que, aunque no tiene nada que ver con...nada, nunca está de más escuchar a Rafael Amor.
Me voy a ordenar la ropa que al final no me cunde nada. Y tengo que llegar a una hora decente para poder echar un parlaillo con Cris.
Un beso gordo a las dos.
sábado, 17 de diciembre de 2011
¿Qué veinte años no es nada...?
Hace 20 años y unas semanas, con mi habitual puntualidad británica, me presenté en la secretaría de la facultad de veterinaria de la Complutense con mis ya casi gastados 17 añitos.
Contestaron:
-¿Qué dónde se imparten las clases de primero? En el aulario A. ¡Empezaron hace una semana!!!-
Los grupillos estaban formados, claro, y yo... más bien colgada.
Pero, entre los primeros que conocí, en la última fila junto a Guillermo, Dani y el Diablillo, se sentaba Jordi.
Al fondo, mezclados con aquellos repetidores que me convencieron de que era imposible aprobar la biología de Tomás Pérez a la primera. Tanto susto tenía yo (y tan pocas ganas de estudiar) que tardé en presentarme a ese examen tres años, para sacar un notable a la primera. Si no hay nada peor que dejarse pisar la moral.
¿La primera impresión?
Con su pendiente de aro, su peinado, su jersey de rayas...
Santiago Auserón, total. Y a mí Radio Futura… No, no era lo que yo escuchaba.
Dio igual, a los pocos días estaba rendida.
Su forma de entablar amistad (de Jordi me enamoré yo, mis compañeros, mis amigos, mi familia, la antipática Nube...),
Sus apuntes prolijos y ordenados (¡cuantas clases me maté a tomar apuntes para luego no entender ni papa de lo que, yo misma, había copiado!…-¿Podría fotocopiar tus apuntes?-),
sus caricaturas de todo y todos (¡Esto lo tendríais que ver!, ¡Sole, lo montamos?),
sus ojos almendrados, su mirada,
su boca, su hablar,
su tolerancia,
y compresión con mis múltiples discorduras...
También me tocó sufrir (porque había pretendiente más lanzada)...hasta que llegó el día de mi cumpleaños. El viento sopló a mi favor.
El 17 de diciembre de 1991 cumplía yo 18 años. Y quedamos casi todos los que luego fuimos pandilla hasta el infinito y más allá.
Verónica también vino, me trajo un bonito libro dedicado (que, por supuesto aún con el uso que le dan las peques, tengo bien conservado) y algunos consejos que en aquel momento no dejaron de ser sabios.
Mabel también sabe de la importancia de haberme sabido escuchar.
Aquella misma noche él me llevó a la estación para no perder el último tren.
Sentados en una de las escaleras que bajan a los andenes de Chamartín, el compromiso quedó, sin aún saberlo ni nosotros mismos, sellado.Un primer beso nunca es olvidado.
Hemos vivido tanto…aunque 20 años no sean nada. Darían para otros 20 escribiendo.
Principalmente este tiempo ha ido apuntalando nuestros sueños compartidos. Los gordos, los importantes de verdad, los que es muy probable que estén todavía por llegar.
Y sí, he llegado a pensar que amar significa no salir corriendo cuando a uno le entran ganas.
Pero hay un brazo de la balanza que cada día abolla el suelo.
En donde pende esa pureza que sabe que, ni aún viviendo mil vidas más, ni buscando en mil rincones, hallaría mortal que me fuera más afín.
Jordi, aunque mi carácter sea gruñón y empeore por momentos, vivir a tu lado sólo puede hacerme feliz.
He encontrado esta canción en la radio para ti.
Y esta de Coque Malla, cuyo estribillo a veces canturreas, también hoy te la regalo.
¿Te he dicho que te quiero?
Contestaron:
-¿Qué dónde se imparten las clases de primero? En el aulario A. ¡Empezaron hace una semana!!!-
Los grupillos estaban formados, claro, y yo... más bien colgada.
Pero, entre los primeros que conocí, en la última fila junto a Guillermo, Dani y el Diablillo, se sentaba Jordi.
Al fondo, mezclados con aquellos repetidores que me convencieron de que era imposible aprobar la biología de Tomás Pérez a la primera. Tanto susto tenía yo (y tan pocas ganas de estudiar) que tardé en presentarme a ese examen tres años, para sacar un notable a la primera. Si no hay nada peor que dejarse pisar la moral.
¿La primera impresión?
Con su pendiente de aro, su peinado, su jersey de rayas...
Santiago Auserón, total. Y a mí Radio Futura… No, no era lo que yo escuchaba.
Dio igual, a los pocos días estaba rendida.
Su forma de entablar amistad (de Jordi me enamoré yo, mis compañeros, mis amigos, mi familia, la antipática Nube...),
Sus apuntes prolijos y ordenados (¡cuantas clases me maté a tomar apuntes para luego no entender ni papa de lo que, yo misma, había copiado!…-¿Podría fotocopiar tus apuntes?-),
sus caricaturas de todo y todos (¡Esto lo tendríais que ver!, ¡Sole, lo montamos?),
sus ojos almendrados, su mirada,
su boca, su hablar,
su tolerancia,
y compresión con mis múltiples discorduras...
También me tocó sufrir (porque había pretendiente más lanzada)...hasta que llegó el día de mi cumpleaños. El viento sopló a mi favor.
El 17 de diciembre de 1991 cumplía yo 18 años. Y quedamos casi todos los que luego fuimos pandilla hasta el infinito y más allá.
Verónica también vino, me trajo un bonito libro dedicado (que, por supuesto aún con el uso que le dan las peques, tengo bien conservado) y algunos consejos que en aquel momento no dejaron de ser sabios.
Mabel también sabe de la importancia de haberme sabido escuchar.
Aquella misma noche él me llevó a la estación para no perder el último tren.
Sentados en una de las escaleras que bajan a los andenes de Chamartín, el compromiso quedó, sin aún saberlo ni nosotros mismos, sellado.Un primer beso nunca es olvidado.
Hemos vivido tanto…aunque 20 años no sean nada. Darían para otros 20 escribiendo.
Principalmente este tiempo ha ido apuntalando nuestros sueños compartidos. Los gordos, los importantes de verdad, los que es muy probable que estén todavía por llegar.
Y sí, he llegado a pensar que amar significa no salir corriendo cuando a uno le entran ganas.
Pero hay un brazo de la balanza que cada día abolla el suelo.
En donde pende esa pureza que sabe que, ni aún viviendo mil vidas más, ni buscando en mil rincones, hallaría mortal que me fuera más afín.
Jordi, aunque mi carácter sea gruñón y empeore por momentos, vivir a tu lado sólo puede hacerme feliz.
He encontrado esta canción en la radio para ti.
Y esta de Coque Malla, cuyo estribillo a veces canturreas, también hoy te la regalo.
¿Te he dicho que te quiero?
Gracias cuñado ¡Qué chinorris eras cuando te conocí!
martes, 13 de diciembre de 2011
Siempre conmigo (Itsumo Nando Demo).
Este fin de semana las enanas se han vuelto a poner de acuerdo para ver juntas El Viaje de Chihiro.
Y como cada vez que la veo retengo algo nuevo, esta vez me quedé leyendo los subtítulos de la canción de los títulos de crédito. Y me pareció una letra muy bonita, sobre todo el último párrafo.
De todos modos, debe ser que el japonés es un idioma individualmente interpretable para cada cual...Porque las traducciones son algo diferentes.
Os dejo tres vídeos, pero son la misma canción.
Por lo que entiendo, que no tiene porqué ser cierto, el primero es la versión original de la película (interpretada por Youmi Kimura).
En el segundo canta Nataliya Gudziy -Ucrania- Leyendo los comentarios deYoutube cada una debe tener sus propios fans.
Las dos están subtituladas (Si os aparecen anuncios abajo cerradlos para poder leerlo).
Y el último vídeo lo he puesto porque, aunque no tenga subtítulos, es un resumen cronológico de secuencias de la película, por si queréis haceros idea del estilo. A mí me ha terminado por gustar.
Como tendréis poco tiempo... elegid uno, pero como os va a encantar seguro que termináis viendo los tres ;-D
No sé la razón pero, de esta versión se come la pantalla los subtítulos. Así que, por si os interesa os dejo el enlace a Youtube: http://youtu.be/sMFP6dhF4CE . Allí se ve bien.
Y como cada vez que la veo retengo algo nuevo, esta vez me quedé leyendo los subtítulos de la canción de los títulos de crédito. Y me pareció una letra muy bonita, sobre todo el último párrafo.
De todos modos, debe ser que el japonés es un idioma individualmente interpretable para cada cual...Porque las traducciones son algo diferentes.
Os dejo tres vídeos, pero son la misma canción.
Por lo que entiendo, que no tiene porqué ser cierto, el primero es la versión original de la película (interpretada por Youmi Kimura).
En el segundo canta Nataliya Gudziy -Ucrania- Leyendo los comentarios deYoutube cada una debe tener sus propios fans.
Las dos están subtituladas (Si os aparecen anuncios abajo cerradlos para poder leerlo).
Y el último vídeo lo he puesto porque, aunque no tenga subtítulos, es un resumen cronológico de secuencias de la película, por si queréis haceros idea del estilo. A mí me ha terminado por gustar.
Como tendréis poco tiempo... elegid uno, pero como os va a encantar seguro que termináis viendo los tres ;-D
No sé la razón pero, de esta versión se come la pantalla los subtítulos. Así que, por si os interesa os dejo el enlace a Youtube: http://youtu.be/sMFP6dhF4CE . Allí se ve bien.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Lejos del olvido.
El viernes 18 de noviembre estuvimos allí.
Jordi me dio la sorpresa, había comprado las entradas muchas semanas antes.
Echamos de menos a Julia, porque le ha encantado el disco. Lo tenemos casi gastado de lo mucho que lo escuchamos en el coche.
Le compramos en la tiendita del concierto una camiseta, la del lobo. La talla más pequeña le queda como un serón y además es de manga corta, pero ella no se la quitó en todo el sábado, con otra de manga larga puesta debajo.
Las canciones suenan realmente preciosas, pero destaco Olvido. Porque dejé aquel viernes en casa, con mis hijas y con mis padres a unas amigas que, como Eva Amaral, también necesitan a su madre en esa dimensión lejos del olvido.
Allí donde siempre retenemos a los nuestros que marcharon y dejaron su legado en ese rinconcito cerca del corazón, lo más lejos posible del olvido.
Olvido mi nombre y mis apellidos,
olvido la fecha del día en que vivo,
con algo de tiempo les llega el olvido
a aquellos que he odiado y a los que he querido.
Las letras, los títulos de las canciones,
El paso cambiado de las estaciones.
Me acerco al espejo, me miro y sonrío
Mi propio reflejo cayó en el olvido.
Pero tú eres lo último que veo,
antes de vencerme el sueño.
Siempre estas conmigo en una dimensión
lejos del olvido.
Olvido a la madre que nunca he sido,
las vidas ajenas que no he vivido.
A veces recuerdo y a veces olvido
los años que cumplo.
Y entonces olvido, y olvido y olvido
Y nada me impide que pueda olvidar
A todos los mitos que se me han caído.
Motivos me sobran para asesinar
a algunos fantasmas a golpes de olvido.
Pero tú eres lo último que veo,
antes de vencerme el sueño.
Siempre estas conmigo en una dimensión
lejos del olvido.
Jordi me dio la sorpresa, había comprado las entradas muchas semanas antes.
Echamos de menos a Julia, porque le ha encantado el disco. Lo tenemos casi gastado de lo mucho que lo escuchamos en el coche.
Le compramos en la tiendita del concierto una camiseta, la del lobo. La talla más pequeña le queda como un serón y además es de manga corta, pero ella no se la quitó en todo el sábado, con otra de manga larga puesta debajo.
Las canciones suenan realmente preciosas, pero destaco Olvido. Porque dejé aquel viernes en casa, con mis hijas y con mis padres a unas amigas que, como Eva Amaral, también necesitan a su madre en esa dimensión lejos del olvido.
Allí donde siempre retenemos a los nuestros que marcharon y dejaron su legado en ese rinconcito cerca del corazón, lo más lejos posible del olvido.
Olvido mi nombre y mis apellidos,
olvido la fecha del día en que vivo,
con algo de tiempo les llega el olvido
a aquellos que he odiado y a los que he querido.
Las letras, los títulos de las canciones,
El paso cambiado de las estaciones.
Me acerco al espejo, me miro y sonrío
Mi propio reflejo cayó en el olvido.
Pero tú eres lo último que veo,
antes de vencerme el sueño.
Siempre estas conmigo en una dimensión
lejos del olvido.
Olvido a la madre que nunca he sido,
las vidas ajenas que no he vivido.
A veces recuerdo y a veces olvido
los años que cumplo.
Y entonces olvido, y olvido y olvido
Y nada me impide que pueda olvidar
A todos los mitos que se me han caído.
Motivos me sobran para asesinar
a algunos fantasmas a golpes de olvido.
Pero tú eres lo último que veo,
antes de vencerme el sueño.
Siempre estas conmigo en una dimensión
lejos del olvido.
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