Para bien o para mal, por distintas circunstancias, en esta vida me ha tocado algún que otro peregrinar. Ello ha conllevado el tener que despedir, recibir, conocer gente... algunas de estas personas me han concedido el privilegio de considerarse mis amigos... y muchos, aún hoy, siguen siéndolo.
Gracias por estar ahí.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿De religiones?

Es curioso, soy bastante despistada, pero por otro lado me encanta fijarme en ciertos detalles, sobre todo en los grandiosos.

Casi todos los días, los que tengo que ir a trabajar, me paseo unos kilómetros por paisajes que me dejan sentir la intensidad de lo natural.
Aunque al viajar en coche, si lo que veis os gusta, os recomiendo insistentemente, parar, bajar, pisar, respirar, sentir… Es increíble lo que cambia… Aunque sólo nos separen unos centímetros y un cristal.

A veces, cuando consigo que en lo que abarca mi perspectiva no se incorpore nada de lo creado por nosotros, los humanos, pienso en lo hermoso que tuvo que lucir aquel lejano (en el tiempo) Mundo en el que todavía se carecía de todo ello.

Cuando los habitantes del planeta coexistían con más acuerdo, sin necesidad de meterlo todo en absurdos envases desechables, ni de usar corrosivos detergentes, ni de depender de letales combustibles…

No me extraña que veneraran a otros entes que no fueran nuestros Dioses, no me sorprende que quedaran perplejos ante la inmensidad y la influencia de lo que les rodeaba, fenómenos que todavía hoy son fascinantes pero ya poco nos dejamos, por ellos, asombrar.

Las luces del sol cuando roza en el horizonte,
la capacidad de iluminar de una luna llena,
el poderío del viento tormentoso,
la cantidad de estrellas que se pueden distinguir una noche de luna nueva lejos de la ciudad,
el poder ver unos caballos pastando a lo lejos en un inmenso prado que verdea,
la lluvia, la que empapa el corazón,la que limpia el alma,
los rayos, sus truenos, su energía,
las cascadas espumosas,
un arco-iris de "pe a pa",
las nubes melosas,
una estrella fugaz,
los cambios de estación: la fuerza del brote en primavera, el quemar de la tierra en verano, el soplar del viento en otoño volando sus hojas muertas, el agua sólida y gélida como un manto blanco en invierno…

No encuentro, viendo todo esto, la necesidad de crear algún Dios, de tener Fe en lo que no veo (Lo de los quarks también entra con dificultad en mi mollera :-)
Prefiero la compañía del recuerdo de mis muertos, de los que sí estuvieron, los que sí me quisieron y dejaron su legado en mí.

Y no me considero radical, sino agnóstica profunda sin remedio (Quién sabe, quizás algún día…me llegue a convencer).
Por ejemplo, hubiera acompañado a mi esposo al ritual religioso que él hubiera necesitado para nuestra boda (No se dio el caso y fue, apaciblemente, por lo civil); siempre entro en las iglesias cuando soy invitada; respeto enormemente (De corazón. Incluso he llegado a envidiar) al creyente y al practicante que encuentran consuelo en sus pensamientos y con sus acciones y he sido capaz de emocionarme, tanto con algún paso de Semana Santa como acompañando, hasta la Juliana, a los rocieros de Gines en un primer día de Camino.Con Paco, como no.

Mi hija mayor asiste a clases de religión en el colegio (Resulta que es su asignatura preferida. Después de Educación Física –cuando no les mandan escribir fichas- … En E.F. también...) ya comienza a plantearse alguna duda. Prefiero sólo responder a preguntas concretas. Le digo que Dios existe si ella cree en él.

Siempre existirá, siempre que alguien sea capaz de mantener su Fe.

Y si llega el día y desea tomar su Primera Comunión, por mi parte no será negada, siempre y cuando no sea obligado que la tome también su madre, que por ahora nunca comulgó (en mi casa, de niña, cada uno eligió su opción). Ni sea evidente que su único interés sea la fiesta y los regalos… Que lo mejor sería que no fueran necesarios ni anhelados.

Aún con estos antecedentes, hay quien ha confiado en mí como Madrina y tengo dos ahijados como dos soles, a los que acompañaré siempre, en todas las etapas místicas que ellos decidan transitar. Puede que hasta con regalo incluido…Bueeeeno.

Cristina, será amor de Madrina…es preciosa, sagaz y lozana. Ahora en abril cumplirá seis años, Julia es tan sólo seis meses mayor que ella, pero como nacieron en diferentes años van a cursos distintos ¡Por poco! Sus padres fueron compañeros nuestros, de dichas y desventuras, en años estudiantes y para siempre grandes amigos. Su mamá además es un Solete, de los de verdad, de los que iluminan la vida de los que la rodean, nos cuida, nos mima y nos une… Y si ella no se lo propone… no hay manera, comprobado.


Alejandro, es mi tocayo y es un amor, entrañable es la definición. Con sus tres años recién cumplidos (él es diez meses mayor que Luisa, pero ellos si que sobrellevarán el mismo curso) dobla la ropita y los calcetines cuando su madre se los olvida en la mesa del salón. ¡Un día aparezco allí y me lo como!

Y queda una duda existencial en mi cabeza…¿Cuándo seré capaz de escribir algo sin enrollarme tanto?

3 comentarios:

  1. Dioses, como tu bien insinúas, hay muchos; Una mamá para su niño/a. Un abuelo para un nieto/a. Un horizonte para un preso, una luz para un ciego. Todos creemos en algo, pero no todos sabemos ponerle nombre...

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  2. mola cada vez mas tu blog...

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  3. Gracias mi Amor, no sé si molará tanto... para bien o para mal, con elogios o críticas, ya ves que pocos comentarios. Aunque sé de algunos tímidos visitantes asiduos. ¡Besos a todos!

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