Para bien o para mal, por distintas circunstancias, en esta vida me ha tocado algún que otro peregrinar. Ello ha conllevado el tener que despedir, recibir, conocer gente... algunas de estas personas me han concedido el privilegio de considerarse mis amigos... y muchos, aún hoy, siguen siéndolo.
Gracias por estar ahí.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Ordenar las ideas

   Que sí, ya os dije que soy responsable y he aprobado en mi vida muchos exámenes, he aprendido mucho y, afortunadamente, he olvidado muchísimo más. Nunca asistí a aquella academia que recomendaban, donde te enseñaban infalibles métodos de estudio y me costaba un disgusto decir no a los amigos que llamaban a mi puerta. De acuerdo, demos una vuelta; sentémonos en el trozo de granito caído bajo la sombra del enebro; fumemos el último cigarro a pachas; miremos, allá a lo lejos y a nuestros pies, Madrid; tocando el firmamento. 
   Han pasado muchos años desde aquello y ahora de lo que más me arrepiento es de haber sentido aquel remordimiento. Me enfrentaba, de nuevo, a toda una noche sin dormir. Remordimiento por haber dedicado tiempo a mi vida. A vivir. Me lo pude permitir, pagando mis peajes. Dulces peajes los de aquellas noches en vela estudiando lo que en realidad me gustaba. Lo que tenía claro que debía de memorizar, para aprobar y licenciarme, para llegar a ser lo que siempre, sin dudas, en aquel momento quise ser. 
   Son los recuerdos de aquellos buenos y malos ratos lo que me permite mirar ahora a mis hijas a los ojos y asegurarles, convencida, que vivir es compartir; que podrían, supongo que pagando con su amargura, ser siempre las dueñas de su tiempo; que sus aciertos y errores serán siempre para aprender y que siempre deberían transformarlos en algo positivo. 
   Pues eso, que tenía mis propios métodos de estudio. Leer, subrayar, esquematizar hasta el infinito ¡Todo un parcial en la cara de un papel! 
   Y personales e intransferibles métodos de desconexión, del todo imprescindibles: Convivir esos momentos con Jordi, si estudiaba a mi vera, mucho mejor. Mi amor.
    Cotillear que hacía mi madre, me sentaba en esa silla, sin mesa, del rincón de la nevera, hartaba mi tripa de lo que ella cocinaba y charlábamos... Sé que mi presencia nunca le molestaba. Que pocas veces, y simpre dulce, me dijo vete a estudiar
   Observar a los mirlos que criaban bajo el pruno que, casi, rozaba mi ventana. 
   Respirar campo y cielo con mis amigos. 
   Y, si estaba sola, tenía una peculiar costumbre desde mis tiempos de colegio, no lo podía evitar… Si estudiando recordaba alguna canción, iba a buscar el radiocasete y de aquellas cintas brillantes y marrones, que ya no se llevan, sacaba las letras y las iba escribiendo en un trozo de papel. Play, empezaba la canción y dejaba que cantasen hasta lo que era capaz de recordar, Pause. Lo escribía. Si no lo recordaba bien, rebobinaba y lo volvía a escuchar. Y así hasta el final. 
   Me servía. Sí. Para hacer hueco en la mollera. 
  Ahora todo es tan asquerosamente sencillo de conseguir. Que me da como la locura y así, con el simple esfuerzo de un clic, os copio aquí una tanda. 
   Tengo barullo mental, como cuando estudiaba Higiene pensando en cómo superar aquellos tests con preguntas de doble negación. Uf. 
   Tengo ganas de escribir, de comunicar. Sobre mi política mental, mi particular programa electoral; de contaros nuestras aventuras en el cole, lo que se puede llegar a flipar con este sistema educacional (y, encima, la que se nos avecina, parece imposible pero, pinta peor); de confirmaros el fin de la lactancia de Luisa; de compartir mis proyectos para el futuro, lucho por no olvidarlos, porque nadie sea capaz de desterrarlos de mi cabeza, por muy negro que yo misma imagine los años venideros. De tantas cosas me gustaría hablaros.
   Pero hoy, de nuevo, no es el día. Hoy toca evasión. 
   Porque me ha gustado: Somebody that I used to know. Porque la ponen en la radio y la canto en el coche. La letra nada tiene que ver con los sentimientos que en estos momentos viven conmigo, pero esa música y esa voz de Gotye (estilo Peter Gabriel, o Sting como opina Jordi) me gustan. 
    La chica que le acompaña es Kimbra y, a poco que he indagado, me ha sorprendido gratamente. Os dejo también su canción Settle down. Una versión a capela en la que ella misma previamente graba los acompañamientos. A mí me ha parecido una artista, y guapa además. 
   Y como bucear en la red sabéis que puede llegar a ser inacabable, también he encontrado una adaptación de la canción de Gotye por Walk off the Earth muy sorprendente. No os explico nada porque es asombroso de verdad. 
   Que lo disfrutéis. 
   ¡Qué tarde se me ha hecho! ¡Qué incómoda es esta silla! ¡Qué frío tengo!Llevo aquí sentada más de cinco horas.
   Pero que bien , aunque poco, voy a dormir. Como cada vez que consigo comunicarme  con vosotros.
   Ahora, en vez de sacar las letras a las canciones, para ordenar las ideas escribo aquí.
   Miles de besos para todos los que sé que os seguís asomando por aquí.
     

Las letras las he traído de www.letraseningles.es 
   Somebody that I used to know 

 Now and then I think of when we were together Like when you said you felt so happy you could die I told myself that you were right for me But felt so lonely in your company But that was love and it's an ache I still remember You can get addicted to a certain kind of sadness Like resignation to the end Always the end So when we found that we could not make sense Well you said that we would still be friends But I'll admit that I was glad that it was over But you didn't have to cut me off Make out like it never happened And that we were nothing And I don't even need your love But you treat me like a stranger And that feels so rough No you didn't have to stoop so low Have your friends collect your records And then change your number I guess that I don't need that though Now you're just somebody that I used to know Now you're just somebody that I used to know Now you're just somebody that I used to know Now and then I think of all the times you screwed me over But had me believing it was always something that I'd done But I don't wanna live that way Reading into every word you say You said that you could let it go And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know But you didn't have to cut me off Make out like it never happened And that we were nothing And I don't even need your love But you treat me like a stranger And that feels so rough No you didn't have to stoop so low Have your friends collect your records And then change your number I guess that I don't need that though Now you're just somebody that I used to know Somebody I used to know Now you're just somebody that I used to know Somebody I used to know Now you're just somebody that I used to know I used to know That I used to know I used to know Somebody

    Somebody that I used to know  traducida .

 De vez en cuando pienso en cuando estabamos juntos, como cuando dijiste que te sentías tan feliz que podrías morir. Me dije a mí mismo que eras adecuada para mí, pero me sentía tan solo en tu compañia, pero eso era amor y esto es un dolor que todavía recuerdo. Puedes hacerte adicto a cierta clase de tristeza, como resignarte al final, siempre el final. Así que cuando nos dimos cuenta que no teníamos sentido, bueno, dijiste que todavía podíamos ser amigos, pero admitiré que me alegré de que se acabara. Pero no tenías que cortar todos los lazos conmigo, hacer como que nunca ha pasado, y que no fuimos nada, y ni siquiera necesito tu amor, pero me tratas como a un extraño, y eso resulta tan duro, no, no tenías que caer tan bajo (stoop), hacer que tus amigos recojan tus discos y luego cambiar tu número (de teléfono), aunque supongo que no lo necesito, (though) ahora eres solo alguien a quien solía conocer, ahora eres solo alguien a quien solía conocer, ahora eres solo alguien a quien solía conocer. De vez en cuando pienso en todas las veces que me jod*ste haciéndome creer que siempre era (culpa de) algo que había hecho yo, pero no quiero vivir así, leyendo dentro de cada palabra que dices, dijiste que podías dejarlo pasar, que no te atraparía colgada de otro (hung up on) al que solías conocer. Pero no tenías que cortar todos los lazos conmigo, hacer como que nunca ha pasado, y que no fuimos nada, y ni siquiera necesito tu amor, pero me tratas como a un extraño, y eso resulta tan duro, no, no tenías que caer tan bajo, hacer que tus amigos recojan tus discos y luego cambiar tu número (de teléfono) aunque supongo que no lo necesito, ahora eres solo alguien a quien solía conocer. Alguien a quien solía conocer, ahora eres solo alguien a quien solía conocer. Alguien a quien solía conocer, ahora eres solo alguien a quien solía conocer. A quien solía conocer, a quien solía conocer, a quien solía conocer, alguien. 

     Kimbra - Settle down 

I wanna settle down I wanna settle down Won't you settle down with me? Settle down We can settle at a table A table for two Won't you wine and dine with me? Settle down I wanna raise a child I wanna raise a child Won't you raise a child with me? Raise a child We'll call her Nebraska Nebraska Jones She'll have your nose Just so you know I wanna settle down I wanna settle down Won't you settle down with me? Settle down Run from Angela Vickers I saw her with you Monday morning small talking on the avenue She's got a fancy car She wants to take you far From the city lights and sounds deep into the dark Star so light and star so bright First star I see tonight Star so light and star so bright Keep him by my side I wanna settle down I wanna settle down Baby there's no need to run I'll love you well I wanna settle down It's time to bring you down On just one knee for now Lets make our vows Star so light and star so bright First star I see tonight Star so light and star so bright Keep him by my side 


Kimbra - Settle down  (Sentar la cabeza) Traducción al castellano.

Quiero sentar la cabeza, (settle down) quiero sentar la cabeza, ¿no sentarás la cabeza conmigo? sentar la cabeza. Podemos establecernos en una mesa, una mesa para dos, ¿no te tomarás un vino y cenarás conmigo? sentar la cabeza. Quiero criar una niña, quiero criar una niña. ¿no criarás una niña conmigo? criar una niña. La llamaremos Nebraska, Nebraska Jones, tendrá tu nariz, justo como tú, ya sabes. Quiero sentar la cabeza, quiero sentar la cabeza, ¿no sentarás la cabeza conmigo? sentar la cabeza. Huir de Angela Vickers (diseñadores de vestidos de boda), la ví contigo el lunes por la mañana charlando en la avenida, tiene un coche de lujo, quiere llevarte lejos de los ruidos y luces de la ciudad, hacia la oscuridad. Una estrella tan ligera y una estrella tan brillante, la primera estrella que veo esta noche. Una estrella tan ligera y una estrella tan brillante, mantenlo (a él) a mi lado. Quiero sentar la cabeza, quiero sentar la cabeza. Nene no hay necesidad de correr, te querré bien. Quiero sentar la cabeza, es hora de hacerte caer, por ahora sólo (arrodillado) con una rodilla, vamos a hacer nuestros votos (juramentos, promesas). Una estrella tan ligera y una estrella tan brillante, la primera estrella que veo esta noche. Una estrella tan ligera y una estrella tan brillante, mantenlo (a él) a mi lado.   

miércoles, 17 de octubre de 2012

Y... ¿Cómo no?

Uffff. Para entender lo sucedido, hace apenas unos días, debería remontarme mucho, pero que mucho, tiempo atrás.
 A temprana edad, antes de tener que hacer la primera comunión, dejé de creer.
Mi negativa ante el tener que comulgar por aquel entonces, quedó zanjada por una simple pregunta y su más sencilla respuesta.

-Mamá, ¿puedo tomarla cuando quiera y cómo yo quiera?-
-Claro Alejandra. Lo puedes pensar todo lo que necesites-

Y hasta hoy sigo cavilando.
Aquello de confesarme con un extraño, vestirme de princesa, ser la prota y tener que creer en la justicia de un Dios que nunca he encontrado, continúa sin convencerme.

Así que, cuando escolarizamos a Julia, me pareció bien que ella recibiera sus clases de religión. Me pareció bien que alguien mejor formado en la materia se lo explicara.
Pensé que, en su momento, al igual que yo lo hice, ella tomaría su decisión. Y parece que la va formando.

Como decía, hace unos días en la clase de Luisa hubo un cumpleaños y ella salió del cole con un inmenso cucurucho de kiosco. En casa lo sacó todo y como no era capaz de decidir que golosina le gustaba menos o más, se descolgó con que tenía muy pocas chuches.

A veces pienso que no es lo más razonable. Pero contesto:

-¿Qué tienes pocas? Pues puedes creerte que habrá muchos niños en el mundo que en toda su vida no habrán visto ni siquiera una.-

Julia también pululaba por allí. Y por eso, a propósito, lancé uno de mis globos sonda. Como si hablara conmigo misma:

-Está claro que si existiese un Dios no permitiría estas injusticias.

No lo hice con la intención de convencer, sino de indagar. Era posible que Julia ni siquiera me hubiese escuchado. Pero sí lo hizo y, con cierta indignación, tuve respuesta:

-Mamá. Haré como si no hubiese oído lo que has dicho-.
-¡Andá! ¿Por qué? ¿Qué he dicho?-
-Que Dios no existe-.
-No Julia, ya te he dicho que Dios existe en el corazón de quien cree en él.

 Y ahí quedó el tema. Regresó a sus juegos.

Pero la intriga me consumía... Cuando ella volvió por la cocina, no pude contenerme:

-Que digo, Julia... ¿Qué cuales son tus opiniones, entonces, para creer en Dios?-
- ¿Qué te voy a contar? Si no te importa, Mamá.-
-¿Por qué no me importa?.-
- Porque tú no crees en Dios-

A lo cual tuve pocas más salidas que el repetir mi respuesta tipo para estos casos.

-Pues entonces, Mamá, ya tienes un motivo para creer en Dios. Que él está en mi corazón.-

 Hasta al Dios más grande le sobraría espacio para vivir allí.
Acaba de cumplir ocho años. Y se las gasta así. Un día de estos me convierte.

Y, lo que es más curioso, es que ella no quiere recibir la primera comunión. Me da la sensación de que lo que le asusta es toda esa parafernalia...
Lo mismo, en algún momento, se plantará su camiseta del dragón, sus vaqueros, sus deportivos negros, pasará de la forma más discreta y tomará su propia decisión. En ese momento, para ti todo mi apoyo, Amor.


domingo, 23 de septiembre de 2012

La vuelta al cole.



La vuelta al cole suele ardua. Pero un comienzo, un primer día,  acostumbra a serlo muchísimo más.
La Mamá deMateo escribió en su muro:

-“Estoy enamorada de mi hijo. Lo sé porque cuento los minutos, y esta hora y media se me hace larguísima hasta que le vuelvo a ver.
Cuando estás enamorado, también te cansas de estar todo el día juntos, a veces hasta aburre. Pero cuando te falta un ratito, te das cuenta de que se ha llevado un trocito de corazón con él. Y no funcionas igual hasta que le vuelves a ver. Amor.”-

Caro, desde que la conociera, rasca pensamientos en mi corazón:

-“No es estar enamorado lo que hace que te canses y te aburras. Es la convivencia. El estar enamorado es lo que hace que el aburrimiento te dure cero coma. Y el cansancio parezca sólo una expresión más de dulzura en tu rostro. No hay pegamento más elástico, y que a la vez resista tanto, como el Amor.”-

¡Ay, las  redes sociales…! ¡Van más rápido casi que nuestras propias vidas!

Así que aquí, en el blog, en la salita donde (cuando nos dejan) nos sentamos tranquilos y nos miramos a los ojos, quiero que quede una constancia algo, sólo algo, menos efímera de esta conversación.

De las buenas conversaciones siempre quedan buenos posos en el recuerdo. 
Pero si tomo nota me acordaré mejor ;-P

lunes, 2 de julio de 2012

El baile de la Victoria


Las películas que me gustan son las de amistad verdadera, las de amor puro, las de personajes que se relacionan, se quieren, se odian, te hacen llorar o  te invitan, dulcemente, a sonreir.

Buena suerte tenemos aquí con la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que guarda, para que nosotros los descubramos y disfrutemos, tesoros como éste:

jueves, 28 de junio de 2012

Dulces sueños.

Día Mundial del Sueño Feliz
Una clara evolución marca mi vida, despierta y dormida.

Desde aquel 29 de diciembre  de 2003, que iniciamos un embarazo que acabó con tener una inesperada Julia entre nuestros brazos, hasta hoy que Luisa cuenta ya con sus tres añazos y medio.

Nació Julia

Nada había leído,
dejé que la separaran de mi lado, ella a su lámpara y yo a "recuperarme" oyéndola, a lo lejos, llorar;
permití que aquella enfermera la sacara de mi cama mientras toleraba sus voces: "¡Esta niña donde tiene que estar es su cuco!"
y  le di, como buena novata, su suero glucosado.

Y cuando alguien la meneaba en el capazo y le ponía musiquitas para que se durmiera, yo todavía pensaba que lo hacían mal, que los niños debían dormirse solos, en silencio y quietos.

Sabiendo  NADA, eso es lo que yo tenía inculcado. De lo que me había impregnado con la vivencia en mi civilización y en mi sociedad.

Me leí lo más comercial: el "Duérmete niño" y El "Bésame mucho" y entonces lo vi claro.

Julia fue la evolución.
Dormía con nosotros pero sólo cuando "lo pedía" ella.
La dormí siempre cantándole en mis brazos...hasta que un día  la noté incómoda y le pregunté: "¿Prefieres dormirte en la cuna?" y ella contestó que sí.

Luisa, cuatro años más tarde, fue la confirmación de esa evolución.
Leí mucho más, busqué apoyo y lo encontré. En Leche Mágica (Salamanca) .Mil veces gracias. Y mis pisadas fueron mucho más poderosas.

Nunca ha usado cuna. Desde el primer día duerme conmigo y ahora yo duermo con ella, que es parecido pero no es lo mismo.
Siempre se ha dormido con la teta, pero si alguna noche salgo, lo entiende y, se duerme sin ella.
Nunca ha usado chupete, ni biberón y por supuesto nunca ha probado un suero glucosado.

Y ...¡Las tendríais que conocer!
Y se tendrían que callar todos aquellos de los : Nunca saldrán de debajo de tus faldas, se van a malacostumbrar, nunca dormirán solas...Bla, bla, bla...

El Día Mundial del Sueño feliz  otr@s lo saben explicar mucho mejor que yo:

Se ha creado un grupo en Facebook llamado Día Mundial del Sueño Feliz, y también un evento ,donde se explica cuál es la iniciativa.

Se trata de realizar una acción de choque el próximo 29 de junio en las redes sociales.

Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz. 

Para ello, las acciones son las siguientes: 

-Súmate al grupo de Facebook o al evento. 

-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 

-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter. 

-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag#desmontandoaEstivill. 



martes, 12 de junio de 2012

Julia Blog

Julia hace bonitas fotos y curiosos inventos.
Hace tiempo que pensaba en escribirle una entrada con  mención a sus creaciones, muchas recicladas.
Pero ha decidido comenzar su propio blog.
Es lo suficientemente comunicativa 
Casi todos los textos me los dicta porque se desespera con el teclado.
Aún  así, todo lo que cuelga y escribe es por su propia iniciativa... Espero saber seguir manteniéndome a su lado sin ser mala influencia.
Y si queréis saber más... Julia blog en  www.nuevojuliablog.blogspot.com

martes, 5 de junio de 2012

Para mi padre.

Porque sé que es imposible que no lleve en sus venas sangre del Sur.
Porque él y casi todos sus much@s heman@s cantan divinamente.
Porque las, llenísimas de primos y tíos, reuniones familiares en casa de mi abuela Valentina siempre terminaban animadas.
Porque a mí me dan mucha envidia cochina los que saben cantar, tocar y bailar.
Y más pelusa todavía me dan los que, no teniendo ni pajolera idea se sacuden la verguenza (si es que la tienen) y se arrancan con los demás (no miro a nadie Mamá).
Yo, por ahora, me conformo con escuchar y admirar.

Mis más bellos recuerdos a la hora de conciliar el sueño, siendo una niña: el secador en manos de mi madre atusándome la melena  sobre la almohada y el tocar de la guitarra de mi padre desde la cercanía del salón.

Mayte Martín en formato paraficionaduchoscomoyo: "Por la mar chica del puerto".
Os va a encantar. He perdido la cuenta de cuantas veces seguidas la he llegado a escuchar esta noche.

A ti, Papá, quizás te guste más el segundo vídeo con cantares más puros.

Que lo disfrutéis.


 
Por la mar chica del puerto.
 Un poema de Manuel Alcántara.

Por la mar chica del puerto
 andan buscando los buzos
 la llave de mis recuerdos.

Se le ha borrado a la arena
 la huella del pie descalzo
 pero le queda la pena.
Y eso no puede borrarlo.

Por la mar chica del puerto
el agua que era antes clara
se está cansando de serlo.

A la sombra de una barca
me quiero tumbar un día;
 echarme todo a la espalda
y soñar con la alegría.

Por la mar chica del puerto
el agua se pone triste
con mi naufragio por dentro.

domingo, 6 de mayo de 2012

Si se me permite hablar de amor.


De amor se podría escribir tanto que cada uno de nosotros completaríamos hojas y hojas con palabras propias e impropias
Ya que cada cual es, en sí mismo,  un mundo y amar significa interactuar con otra  parte, sea minúscula o grandiosa, del resto del universo.

No se puede concebir una manera de amar sin ofrecer, simplemente,  el intento de hacer a alguien feliz.

Si lo piensas bien, nada de lo que logres para tu propio y único beneficio te llenará los huecos y coserá los desgarros del corazón.  
Aunque se valore en millones de monedas de oro.

Así que busca bien y, si no has encontrado la manera de hacer el bien a los demás, échate a dormir, sueña con aprender a amar y procura no molestar con tu ruidoso ombliguismo cuando te levantes.

Leí hace un tiempo, en un libro de Laura Gutman, que en su opinión la depresión es, de hecho, la enfermedad del egoísmo.

Pero esta vez no puedo estar tan de acuerdo.

Me resulta exagerada la afirmación además de injusta.
Conozco personas del todo generosas y tiernas que han sufrido o sufren este mal.
La depresión, como toda enfermedad, está mediada por procesos patológicos que quedan lejos de nuestro control. 
Todos somos posibles candidatos a caer en sus redes. 
Y el entorno, tan lejos de nuestro dominio y control,  tan fácil  y rápidamente cambiante, puede tejernos el  puente que nos conduzca a su amargo abrazo.

Hemos  visto hace poco una muy bonita película: El diario de Noah. El protagonista comienza hablando de esta manera que tanto me ha dado para pensar:

"No soy nadie especial. Solo soy un hombre corriente con pensamientos corrientes. He llevado una vida corriente. No me han hecho ningún monumento y mi nombre pronto quedará en el olvido. Pero según como se mire he tenido mucho éxito como muchas otras personas en la vida. He amado a otra persona con todo mi corazón y eso para mí siempre ha sido suficiente."

¡Y que grande la fortuna del que pueda asegurar haber sido, con todo otro alma, amado! Aunque no haya sido para siempre.

Algunos de los importantes han dicho: "Escribo para que me quieran"
Y eso lo resume todo, las ganas de transmitir, de emocionar, de que te amen, de que los demás al leerte te lleguen a querer más. ¿Existirá algo que te pueda motivar más?

No es necesario ser artista, no es necesario que tu obra sea cada día admirada. 
Con cada gesto pequeño y cotidiano puedes demandar y ofrecer amor. 

Desde tu trabajo cara al público, desconectando la mente en la cadena de montaje, en un campo rodeado de corderos, abrazando a los tuyos en la intimidad de casa... 
Tus sueños volarán para anidar en el corazón de quien los necesite. 


Me conformo con el  vuelo bajo de la cigüeña volviendo a su nido al atardecer, verlas  recortadas contra ese cielo rosado del día cansado;  para comprender que amo y que soy amada. 
Porque cada vez que algo me emociona pienso en esa gente con quien compartir lo poco y lo mucho por lo que merece la pena vivir.

Foto:  http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/77304-ciguena-volando-al-atardecer.html


sábado, 28 de abril de 2012

Quizás antes asumiera otro primer nombre.




La historia de una perra bautizada por tercera vez como Chusta es como tantas otras. Cuando nos conocimos tenía ya un segundo nombre en su vida: Manuela.
Llegó a mi vida en enero de 2004, yo estaba embarazada de Julia pero todavía no lo sabía. Era viernes. Calculé su edad  aproximada sobre el año.
Ratulí, por aquel entonces, se echaba la siesta en el sofá con Jordi, si podía.
A ella la volcaron una noche sobre la alambrada de la protectora Huellas (en Ávila).
No podía permanecer allí, sus compañeros eran demasiado fieros y corpulentos.
Yo buscaba un perro para alguien que lo quería para otro alguien.
Manuela no era lo que esperaban.
Las chicas del albergue estaban avisadas del trance y aún así me animaron:
-“Si no la colocas nos la traes el lunes. Ya bastante favor que la atiendas este fin de semana, no podemos dejarla con los demás, ni sola en la oficina”-
Lo que esperaba, me sorprendió nada:
-“¡Ay no! Queríamos un cachorro y… macho”-
Me pareció tan linda que no pensé que a alguien no le pudiera llegar a engatusar.


Llegué a devolverla con un cuajo tal que Isabel, al verme llegar así, se preocupó por mi desazón.
-“No te preocupes, llévatela de nuevo.”- Me dijo.-“Le buscaremos familia activamente y te llamo”-
Y así fue, como de costumbre, no fallaron.
Habían organizado un viaje a Alemania (donde adoptan responsablemente a los perros que en España vilmente descuidamos) y tenían un hueco para Chusta.
Pero… el roce, a veces, no sé porque,  hace el cariño.
-“Lo siento chicas, se queda con nosotros. Muchas gracias por las gestiones. Pero ya imaginármela solita en un transportín en la bodega de un avión…Ya no puedo”-
Y así, sin parirlo nadie, quedó ampliada la familia.
Han pasado ya  más de siete años. Y todavía me pregunto por qué la quiero, porque desde luego da más trabajito del esperado. Será porque es guapa la rubia.
Comprendo tus traumas, mejor que nadie, tú lo sabes. Aquí seguiremos con la terapia.
 Pero si cada día he de seguir fregando tus meadas… Comprenderás que, aunque te quiera mucho…Te llore poco si desde el cielo de los perros San Pedro te llamara.
 ¡Desastre de rubia! ¡Qué hartita me tienesssssss...!




domingo, 22 de abril de 2012

No digo nada.

Porque esa mirada descarada a su hermana y esas manitas apretadas lo dicen todo.
Aquí son dos gatas.  Y sin pintura en la cara... como el perro y el gato.
Amor del verdadero.


sábado, 21 de abril de 2012

Abolición del pensamiento divergente ¿Será maligno?


He encontrado un par de nuevos gurús comerciales en mi camino espiritual. Como a otr@s les haré justo el caso que considere pertinente.

Howard Gardner me sedujo con sus inteligencias múltiples; me consuela…¡Pero si también soy inteligente! ¡Y tú! ¡Y todos! Cada uno a nuestra manera.


Y Sir Ken Robinson  me sorprende cada día, sobre todo,  con sus teorías sobre la creatividad.

Os dejo un artículo suyo y remarco lo que más me ha interesado en este momento. Ya me lo contaba un día Marta, que también sabe tela de esto. Pero ahora lo sufro en mi propia casa.

Me empieza a preocupar la desmotivación de Julia en el colegio. Pero quizás tenga algúna causa.
Ha traído corregidos los ejercicios del segundo trimestre. 
Y entre ellos este de matemáticas.
Enunciado:
Fulanito tiene 6 años y su primo Menganito tiene el doble de años que Fulanito. ¿Cuántos años tiene Menganito?
Respuesta errónea: 6 + 6.
Corrección: 6 x 2 = 12.
¿Cómo os quedáis?
Yo bizca. Casi tengo que sacar la calculadora.

SIETE MENTIRAS DE LA ESCUELA TRADICIONAL Por Sir Robinson, el mayor experto del mundo en educación


Una conferencia de 18 minutos en 2006 le hizo famoso. «Las escuelas matan la creatividad», dijo entonces en un discurso revolucionario sobre la educación. Nacido en Liverpool en 1950 en el seno de una familia trabajadora de siete hermanos, la escuela le cambió la vida. «Un profesor descubrió el talento en un chaval poliomelítico de barrio y apostó por él». Catedrático, escritor y conferenciante, Robinson asesora a gobiernos, empresas e instituciones culturales de todo el mundo.

Primera mentira: si te esfuerzas en el cole, de mayor tendrás un buen trabajo. Todos los países del mundo están llevando a cabo profundas reformas de la educación. Algo no funciona, pero nadie sabe muy bien qué es. Para Robinson, el problema es que el viejo axioma «si te esfuerzas, podrás acceder a la universidad y tendrás una carrera y un buen trabajo asegurado» ha muerto. Ya no se lo creen ni los profesores ni los propios niños. Educamos a los niños con ideas del pasado para un mundo cambiante que desconocemos.

Segunda mentira: todos los que suspenden son tontos. Las líneas maestras del sistema educativo fueron concebidas en plena Ilustración y están al servicio de una caduca revolución industrial. Por eso se siguen priorizando materias como las matemáticas o las ciencias. Según Robinson, se sigue dividiendo a los alumnos en académicos (o listos) y no académicos (o tontos). Eso ha «provocado el caos», mucha gente se queda fuera del sistema porque no es brillante, según la vara de medir de la Ilustración. «La pérdida de talento no es deliberada, pero es sistemática», sentencia Robinson.

Tercera mentira: se debe clasificar a los niños por edades. Ni las escuelas son fábricas ni los alumnos son productos. Por eso censura que los niños sean clasificados por `fecha de fabricación´, es decir, por edades. «Si estamos interesados en cambiar el modelo educativo, no deberíamos perpetuar una estandarización propia de la era industrial. La educación tiene que ver con desarrollar seres humanos, y el desarrollo humano no es lineal».

Cuarta mentira: el cole desarrolla la inteligencia de forma integral. El pensamiento divergente es la capacidad que tiene el ser humano de encontrar muchas respuestas posibles a una única pregunta. Según un estudio, el 98 por ciento de los niños tienen esa habilidad cuando entran en la guardería. Sin embargo, años después (tras pasar por el sistema educativo), el pensamiento divergente mengua dramáticamente. «Los niños crecen en un sistema que solo les permite manejar una respuesta posible».

Quinta mentira: hay una epidemia de falta de atención. Se estima que entre el cinco y el diez por ciento de los niños en edad escolar sufren déficit de atención. Para Robinson, ese diagnóstico es tan «equivocado como ficticio». Y denuncia que «se trata de una moda médica. Los niños afectados están siendo medicados de forma rutinaria». Él echa la culpa de la falta de concentración a la sobreestimulación provocada por un consumo excesivo de televisión, Internet, publicidad o videojuegos. El sistema educativo de toda la vida no logra interesar a alumnos que han crecido en un mundo diferente.

Sexta mentira:la solución es exigir menos a los alumnos. El objetivo de la escuela debería ser identificar las aptitudes naturales y potenciarlas. «No pido que se exija menos a los alumnos, sino más al colegio», explica. Para ilustrarlo, Robinson siempre escoge el ejemplo de genios como Paul McCartney, George Harrison o Elvis Presley, a quienes la escuela les colgó el cartel de `zoquetes´. Nadie supo detectar su don para la música ni fomentarlo.

Séptima mentira:la inteligencia se mide con un test. Los test de inteligencia, según Robinson, son un invento supremacista. Para él, el talento es algo tan personal e intransferible como una huella dactilar. La clave es de qué manera eres inteligente; no si lo eres.



Y una conclusión:¡descubre tu elemento! La ecuación, tal y como afirma Robinson, es simple: «talento más pasión igual a éxito». El intríngulis es descubrir cuál es. En ese proceso, los padres juegan un papel clave. Ellos deben reconocer aquellas habilidades naturales de los niños y potenciarlas para que florezcan.

domingo, 15 de abril de 2012

Lo que puede cambiar un legado...

Otra vez desde Carmen.
Estamos cerca;  nos vemos poco. Pero está claro que compartimos mucho.
Soy de la misma opinión:
Quizás si dejáramos de adorarnos el ombligo todavía seríamos capaces de arreglar algo.

La felicidad suele estar en lo que nos queda cerca del corazón, en lo que podemos desarrollar con nuestras manos, nuestro intelecto, nuestro lenguaje, nuestras orejas ... Para ofrecérselo a quien nos quiere.
Por Fernando Sánchez salinero.

sábado, 14 de abril de 2012

La loca de la carretera.

Ha vuelto a cruzar, en el mismo lugar.

Veloz, loca, las orejillas gachas pegadas a su espalda. Ha saltado la calzada  casi de una zancada.
Pero seguro que no lo ha hecho sin mirar. Nunca vi unos ojos tan abiertos.
Nadie a mi espalda. He frenado, sí . Demasiado cerca.
¡Uff!

Erizado el vello de mi piel, en milésimas de segundo me picaba todo el cuerpo.

Me gusta la naturaleza en movimiento. Agradezco poder tenerla, a diario, tan cercana.

No es necesario que corras tanto, puedes evitarte el huir de manera tan despavorida.
No pasa  por mis ideas el hacerte daño. Mucho hambre debería de roer mi tripa para darme yo a la escopeta. Por ahora puedes pasar tranquila.

Foto: http://jantoniosilvacuaderno.blogspot.com.es/2010/04/liebre-lepus-granatensis.html

miércoles, 28 de marzo de 2012

Vivo en un saco. Jarabe de palo.

 

Puedes vivir donde quieras o... donde te dejen.
Siempre será bueno asomarse, ver, mirar, oler, sentir...
Y mejor todavía salir, darse una vuelta y, con quien te encuentres, escuchar y charlar.
Esta vez no haremos tanto caso a Pau Donés...


viernes, 23 de marzo de 2012

Lo que sé de la huelga.

Hemos tenido visita, su único diálogo conmigo ha sido el siguente:

-"¡Hombre Alejandra, qué tal? ¿Trabajas mucho?"-

-"Pues sí, por aquí paramos poco."-

-"Me alegro de que tengas ganas de trabajar...Porque por ahí hay muchos que no las tienen, incluso dicen que van a hacer una huelga..."-

Llevo años sin entrar a discutir ciertas sandeces, pero también tengo mis días...y hay temas que me escaman:

-"Pues esta huelga sí que me quedo con ganas de secundarla"-

Extrañado -me mira como si fuera un bicho raro-, me contesta:

-"Pues sólo por quienes la convocan...Yo no iría."-

-"Es que no hay que asistir por los intereses de quien la convoca, sino por decisión personal."-

Punto y final.
¿A quién le quedan ganas de más charla?

Pero, tristemente, no iré a la huelga.

Porque trabajo para el sector primario y tenemos establecidos los servicios mínimos, cada día del año, para atender a unos animales que no tienen culpa de los movimientos políticos ni de que suframos salvajes reformas laborales.

No sé cual puede ser el camino rectificativo.
Pero asumir esta reforma laboral es de gravedad.

Por lo menos, cuando pasen estos cuatro años, pensemos bien a quien queremos votar.
Las opciones son algunas  más que dos.

Por causas ajenas al cargo, soy representante sindical en mi empresa.
Ni siquiera estoy afiliada.
Recibo mucha información para transmitirla a mis compañeros.
Si este hombre hubiera entrado a donde nos tomamos el café se hubiera encontrado el corcho empapelado; lo mismo así hubiera decidido morderse la lengua -con riesgo, pobre, de caer envenenado-.

Entre otros correos -con información sobre la reforma laboral- he  recibido uno con esta carta adjunta.

La copio aquí tal cual.
Cada uno que se lo piense.


Carta de un delegado a sus compañeros... 

No me sigas. 
No me apoyes. 
Ni siquiera hace falta que des soporte a mis siglas, a mi sindicato. 
Tampoco importa que no apoyes a cualquier otro sindicato. 
Incluso puedo entender que alguna vez te hayas sentido defraudado con los sindicatos. 
Y hasta te respeto si me dices con franqueza que no te gusta ninguno de los sindicatos. 
Sólo te pido que te defiendas. 
Que luches por lo tuyo, y por tus compañeros, y por los que vendrán. 
Los próximos meses, las próximas semanas, LOS PRÓXIMOS DÍAS... van a ser cruciales. 
Son cruciales. 
No es un tema de sindicatos contra Dirección. 
No es un tema de otro acuerdo "más de lo mismo". En las próximas fechas se va a decidir el futuro de muchas personas.
De personas como tu.
Se va a decidir si muchos se marchan y quedan expuestos a un mercado laboral en crisis, es decir, con riesgo de quedar excluidos y con sus familias a merced de la pobreza.
Se va a decidir si los que se quedan lo hacen en condiciones dignas, o sometidos a recortes continuos y arbitrarios en sus derechos. Se va a decidir si te recortan el sueldo, si te amplían el horario, si te roban derechos que has adquirido a lo largo de muchos años.
No es un tema de UGT y CCOO.
Debes hacerlo por ti mismo.
No es un tema de antigua lucha de clases ni ideologías que para ti, pueden estar caducas.
Es un tema de uno, dos, cinco, diez elementos que quieren conservar su poder. Egea, Cánovas, Mendoza y unos pocos más. Quieren sacrificar personas en el altar del Banco de España. A cambio de ese sacrificio, podrán liderar la siguiente fusión. Y cuando digo liderar, digo seguir en su sillón, tener un puesto de máximo poder en el consejo de administración. Para todos éstos, que ganan 200.000, 400.000, 600.000 euros, eres el empleado XXXX. Una partida de gasto en la contabilidad.
Quizás te conocen, quizás hasta tienes una cierta amistad y tomas un café con ellos cuando los encuentras en la cafetería.
No dudes que te sacrificarán a la menor oportunidad. Hombre, quizás es que es verdad que las cuentas están muy mal y por eso han de recortar.
Una gran falsedad. Las cuentas se arreglan invirtiendo, vendiendo, innovando, siendo mejores, teniendo a los mejores. ¿Por qué entonces estas ganas de recortar? porque Egea quiere decirle al ministro: mire, he aplicado de forma inflexible sus medidas neoliberales. Soy el que más he atacado a los trabajadores. Y ahora, déjeme dirigir la siguiente fusión, quiero ser el director general de un de los 6 bancos más grandes del país. En todo caso, son los directivos los que abrieron vías de agua en el barco.
El barco venía lleno de ladrones. Tienes derecho a luchar por el barco, y no eres tú el lastre que hay que soltar.
Ellos ya cuentas que los sindicatos protestarán.
 Lo entienden como las reglas de juego.
Lo que no cuentan es que TÚ, protestarás.
Está en tu mano ser sacrificado o seguir manteniendo un trabajo que te has ganado con tu profesionalidad.
Está en tu mano mantener la dignidad del que sabe que no le regalan nada, que se lo gana día a día. Está en tu mano luchar para que esta organización sea la de todos. Luchas para que esta sea primero una organización de personas, y no un balance y una cuenta de resultados. Esta empresa, que es tu proyecto, puede salir adelante sin sacrificar su razón de ser, las personas. Expulsar personas, cercenar derechos, no hace mejor a BMN, sólo sirve a los objetivos personales e insolidarios de una, dos, cinco, diez personas.
No nos apoyes, no te afilies, critícanos.
Pero defiende tu dignidad, defiende tu puesto de trabajo.
Mira a tu compañero, mira a tu lado, mira a los ojos de los que han construido este proyecto contigo, codo a codo.
Es momento de ser valiente. No es momento de ser suicida. Es momento de determinación. No es momento del egoísmo. Me quedo sentado en mi silla, a ver si a mí no me toca. Esto no te va a servir. Es más seguro, para ti, luchar para que respeten a todos.
¿Hacer una huelga es costoso? ¡Por supuesto! Te va a costar dinero.
Te va a costar que algún compañero, que algún jefe, no comparta contigo y "te mire mal".
No hacer nada aún va a ser más costoso. Te puede costar irte a tu casa con 20 días por año trabajado. La Dirección no teme a los sindicatos. En absoluto.
Te teme a ti.
Teme que muchos como tú digan basta a los abusos.
Saben que no pueden avanzar con una organización de personas sin personas. ¿Su estrategia, ya la conoces, o no? Ir poco a poco, hoy se va uno, hoy trasladan a otro... y si yo estoy aquí es porque no me ha tocado, ¿verdad? igual no es tan malo. Igual si no digo nada no se acuerdan de mí.
La dirección no teme que 50 protesten. La dirección tiene pánico a que 8000 protesten. ¿Qué no te va a tocar? quieren echar a 800 trabajadores, tienes una probabilidad entre 8 de que te toque. Y si no haces nada, vas a tener más probabilidades, porque la dirección va a decir “¿echamos a 800 y nadie protesta? ¡Recortemos 1000 más! “ ¿Qué no te va a tocar? Te van a bajar el sueldo mientras los directivos cobran 200.000, 400.000, 600.000 euros... por hacer lo mismo que tú, por cumplir con su función, por estar en el mismo barco. ¿Y se puede parar esto? lo puedes parar tú.
Protestando, parando, sacrificando un día de sueldo en una huelga para ganar mil días de trabajo digno.
Puedes pararlo siguiendo las acciones convocadas por los sindicatos. ¿No quieres seguirlas? haz otras.
Asóciate. Júntate. Comparte. Intercambia. Habla con el que tienes al lado. Ponte de acuerdo con muchos. Es más difícil pisotearos si estáis unidos. ¿Has hecho el curso de gestión de riesgos? ¿Cuál es el coste de quedarte en la calle? ¿Tienes hijos? ¿Hipoteca? ¿Piensas que volverás a encontrar trabajo rápidamente? ¿Con 6 millones de parados? y ¿en qué condiciones? La gestión de riesgos diría que ahora vale la pena invertir en resistir. Invertir en quedarte sentado implica un riesgo mucho mayor.
 Hago un día de huelga. Probabilidad de perder un día de salario = 100% No hago nada. Probabilidad de acabar despedido y excluido del mercado laboral = 15% Quieres que te lo pinte de otra manera? Hago un día de huelga. Probabilidad de perder un día de salario = 100% No hago nada. Probabilidad de que rebajen el sueldo un 5% y me cueste mucho más que un día de huelga = 100% Y mientras, ¿qué hacen los sindicatos? Lo que pueden. Tratando de buscar el mejor acuerdo. Sin que se rompa la baraja. Jugando con las cartas que tienen.
¿Cuáles son esas cartas? no muy buenas.
Son las que les habéis dados con vuestras afiliaciones. Son las que les habéis dado cuando había una huelga y nadie iba.
La suerte es que podemos forzar que se repartan nuevas cartas. Cada vez que convocamos un paro, una protesta, una huelga... estamos barajando y repartiendo.
Volvemos a buscar un As que nos permita jugar mejor la partida. Y otra vez depende de ti. ¿De quién si no? ¿Y que puedo hacer yo? , en una oficina, dónde sólo somos tres. ¿Cómo voy a parar diez minutos?, ¿cómo voy a hacer huelga? ¿Cerramos la oficina? ¿Qué dirá el delegado, qué dirá el jefe de zona? Puedes hablar, puedes mirar a tu compañero, a tu delegado. Quizás hasta conozcas un poco de su vida. Quizás tienen pareja, hijos. Puedes hablar, decir "esto no puede ser, nos merecemos una empresa que nos cuide, hemos de hacer algo".
Puedes decirle, "voy a parar diez minutos, y no sólo por mí, voy a parar por ti, para que sigas teniendo trabajo". Puedes decirle "voy a hacer huelga para que no seas uno de los 100, 200 delegados que se quedarán sin oficina cuando la dirección las cierre". Vaya, otra vez la pelota en tu tejado, ¡Qué incómodo! nadie dice que lo fuera.
La dirección trabaja con los mejores bufetes de abogados del país preparando la estrategia para echar a gente como tú al paro con el menor coste posible. Tiene un departamento de recursos humanos a su servicio para implementar esa estrategia. ¿Cómo iba a ser fácil resistir a eso? ¿Cómo iba a ser cómodo? ¿Lo que te has de preguntar es, vale la pena? Te has de preguntar si te mereces una organización donde las personas, de verdad, son el valor fundamental. ¿Cómo vamos a perseguir la visión de esta organización si no es respetando al que tenemos a nuestro lado? Cómo vamos a respetarnos a nosotros mismos si no estamos convencidos del valor que aportamos cada día. Y si aportamos ese valor, y si hemos navegado este barco durante años. ¡¡No nos merecemos que nos tiren por la borda con 30.000 euros!!
No me apoyes.
 No me sigas.
Respeta tu trabajo.
Respeta a tu familia. Lucha.
Respétate.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Lo que sé de economía.

He escuchado en la radio lo que también mariposea en mi cabeza: 

Esto ya empieza a no sentirse como crisis. Pareciera que este concepto nos lleve a pensar en algo puntual y pasajero. Que después de la crisis volveremos  a ser como éramos antes.

Pero igualmente estoy convencida de que no. Esto es el inicio de un profundo cambio. De los de verdad.

Debemos hacernos a la idea de que el escenario va a cambiar. O mejor dicho: Va a dejar de ser un burdo decorado  para mostrarnos el mundo más desnudo. El real.

Porque sí es verdad que la más famosa y apestosa burbuja se está desinflando; de parecido modo deberán ir reventando las demás. 
Prácticamente nada de lo que tenemos, de lo que hemos ido comprando estos últimos años se corresponde con el valor del importe torpemente pagado. Nos creemos en posesión de algo y tenemos nada.

El sistema ha fallado.

Hace tiempo que  abandonamos la senda verde que nos hubiera hecho fuertes y sostenibles. Vivimos en ese escenario que se desmorona bajo nuestros pies. Podridito.


Ellos se han enriquecido haciendo…. ¿Qué? Prestando… ¿Qué servicios? a la comunidad. 

Por ejemplo: Si trabajamos, realizamos, producimos, servimos, construimos…y vendemos, por lo que podemos considerar su justo valor = coste materias primas + cubrir otros gastos + porcentaje para ganarte la vida dignamente. 

Debería ir  bien. Todos deberíamos tener nuestro lugar desde el que poder colaborar para  seguir moviendo la rueda, nos sintiéramos útiles y  obtuviésemos  un honrado jornal o, lo que es más importante, un merecido reconocimiento social.

Pero si tú trabajas, realizas, produces, sirves, construyes… y te lo compran por la mierda que te quieran pagar…Porque, por ejemplo,  eres un ganadero que no puedes almacenar los litros de leche que has ordeñado porque es perecedera y tus compradores, además,  acuerdan impunemente el mínimo precio que frecuentemente no es el justo.

O eres un número industrial al que finalmente, por narices van a explotar, porque sino ahora sí que te vas derechito a la calle. Ahora sí que hay millones de personas que aceptarán ese mismo trabajo sin rechistar. Porque no hay otra.

Porque a los dirigentes mundiales  parece que sí les ha interesado vernos a  todos iguales. 

No se han propuesto conseguir que los que trabajan, a miles de kilómetros de distancia, bajo un mandato dictatorial, en condiciones infrahumanas -para que aquí, hasta el último mono, nos podamos permitir jugar con la más novedosa tecnología- mejoren sus circunstancias. 

Sino que los que hemos conseguido básicos derechos  laborales renunciemos a ellos. Así, para los grandes empresarios,  los costes de producción podrán llegar a ser parecidos… y todavía se ahorrarán el porte. 

Por otro lado están los ladrones que dirigen los bancos; que ahora van y me cobran comisión de mantenimiento de la cuenta, me quejo y me la devuelven al momento: 
-“Perdona, ha sido un error”- 
¿Cuántos otros miles de usuarios no se percatarán del desliz? ¿Les devolverán igualmente los euros robados?
Y nos falta el barniz final que intenta  toscamente disimular grandes  imperfecciones, porque les ha interesado verse tan brillantes en sus palabrerías. 
Esos políticos de andar por casa -en zapatillas- que han movido los hilos por la pasta rápida abusando de  los favoritismos sin control.  Y han gestionado el dinero público de la peor de las maneras. Mientras nos distraían con discursos vacíos de resolutivos contenidos,  rebosantes de inútiles insultos y carentes de cualquier cortesía.

Esto se desnivela.

Así no se puede. 

Nuestro mundo de primera resulta que no era indestructible.

 Y si mi padre me ha contado que con un solo trozo de tocino y algunos garbanzos comían él y sus ocho hermanos;  que su mejor juguete era una caja de cartón atada a un cordel; que los Reyes Magos no podían acordarse de ellos cuando fueron niños… y poco a poco, aún obligado a salir de la escuela con once años, fue forjándonos un futuro cada vez mejor; 

yo les relataré a mis nietos -que me mirarán con los ojos como platos- que en este país teníamos de casi todo: Ropa de distintos colores para cada ocasión, escuelas y sanidad gratuitas para todos, comida (traída  de lejanos lugares) que sobraba, daba varios días la vuelta a la nevera y acababa en la mismísima basura, que el pan duro no nos gustaba, que podíamos vivir  a kilómetros de donde trabajábamos y mover cada día un coche que consumía gasolina, que teníamos refrescos y cervezas en casa por si venían los amigos, que no nos privábamos de anuales vacaciones ni de las cañas , cada fin de semana, en los bares…

Por ahora puedo considerarme poco ostentosa, tengo varios uniformes: Para ir a trabajar, mi jersey de cuello alto; para currar, lo que me dan allí  y para eventos más importantes, el mismo traje que estrené en mi boda. No todo el mundo sabe que en otros casamientos también voy  vestida de novia ;-) Ropa,  zapatos y accesorios de hace años. Paso de las modas. Un coche que circula totalmente desapercibido.

Pero tampoco me ha gustado renegar de lo que la vida me ha ofrecido y vivo con las comodidades que me puedo permitir.

Sí, podéis pensar que soy otra de tantas cínicas comodonas de las que atisban  los problemas con su manta sobre las rodillas, sin llegar a asomarse ni siquiera a la ventana. Desde mi casa colaboramos con asépticas aportaciones para Ayuda en Acción, Greenpeace y Cruz Roja.  Pero no alivian mi conciencia. Pienso muchos días en alistarme a un programa de voluntariado de la zona, en volver después de tantos años a donar sangre o recoger perritos abandonados o llamar a mis familiares que lo necesitan. El tiempo corre, mi vida se consume -entre trabajo y crianza- y no doy el paso. Pero sé que lo haré.

Por ahora mis dominios son los de una mujer que intenta educar a sus hijas para que sean de lo más versátiles y amoldables, que sepan guardarse de lo ingrato sin dejar de ser empáticas con  los demás y que recuerden que la única economía posible para que su tribu sea sostenible es la productiva – que los castillos en el aire sólo se mantienen en las coloridas páginas de los cuentos- asociada a un comercio justo y que, a su vez, deberán dejar  saneado el planeta para disfrute y aprovechamiento de las generaciones que están por llegar, practicando un ecologismo responsable.

No sé como debería llamarse la asignatura. Pero que salgamos con estudios, incluso superiores, 
sin saber interpretar una nómina ni una hipoteca, 
sin saber lo que debemos echar en cada contenedor de reciclaje, 
sin saber que nuestro primer alimento natural es la teta y que a los bebés les gusta dormir acompañados, 
sin saber que las princesas de la fotos están operadas y -para colmo- foto-retocadas 
y que no se debe valorar a nadie por lo que tiene sino por lo que es; 
entre otras mil inopias.   
Es una pena.   
Yo lo pienso enseñar. 
En mi casa y en la fundación viajera de colegios a institutos que crearemos… Algún día, sé de alguien que me va a apoyar.

domingo, 18 de marzo de 2012

No hay manera.

¿Habéis visto "Lluvia de albóndigas"?
Esos zapatos que inventa el muchacho...Que son inquitables...¿Sabéis dónde se pueden encontrar?
Los necesito urgente para la enana, no hay calzado que dure puesto en casa.
También podría ser...¿Un instalador de suelo radiante exprés?
Porque sino nos va a tocar mudarnos a algún cálido lugar del trópico.
Tampoco estaría mal. En las primaverales islas Canarias ya me conformaba.

jueves, 8 de marzo de 2012

No todos los días pueden ser azules.



Desplome total.
De alejandrada a alegambada. 
De verdad que es duro. Hago aguas por ambos flancos.
¡Me recuperaré!

martes, 6 de marzo de 2012

La Responsabilidad.

Al final, la Responsabilidad va a resultar ser lo importante.

Debería mover al mundo, a sus gentes. Imperar siempre en nuestras almas.
En mi opinión y por experiencia, dejo en muy segundo plano al Método.
Hoy hablaré de mí.

Me propongo como  persona algo responsable.
Me lo transmitieron mis padres, con su simple ejemplo de cada día, por ser ellos mismos, por tratarme siempre con respeto.
Me ha costado un poco pulirme, alguna vez no me han dejado tirar la toalla.

Acabado C.O.U.:

-"Mamá, necesito un año sabático"- (No me digáis que la Selectividad no es suficiente  pago por adelantado para merecérselo.... Lo cierto es que si no es por Virginia -lo sabe ella- lo mismo ni lo intento).

Tendré que  reconocer que gran parte de mis éxitos, se los debo a la buena fortuna de haberme topado en la vida con seres muy especiales, casi mágicos,  que han querido acompañarme en mi camino o llevarme de la mano por el suyo.

-"Mejor, hija, te matriculas y ya descansarás en la facultad..."-
Y así fue. El primer curso sólo aprobé Etnología y el Inglés. No me presentaba a nada porque, entre otras cosas,  los repetidores me inculcaron  algo de miedo al fracaso:
-"¡Esto no se aprueba ni de coña!"- Algo influenciable también soy…

Mi madre siempre dice que aquel año sabático me lo tomé igual. Con o sin  permiso.

Luego he ido siendo más responsable...veréis...
Allá por tercero, escuchar una charla de Alfredo Bengoa  aceleró mi decisión de adoptar unas cuantas tortugas de Florida necesitadas de hospitalizar. Debía pincharles antibiótico intramuscular en una patita del tamaño de una pipa (de girasol) con una jeringa de insulina...

Lloriqueando:-"Mamaaaaaaá... ¡Qué yo no puedo! ¡Pobrecita la tortuga!¡Le atravesaré la pata!"-
Y mi madre, sujetando dentro del caparazón la cabeza y los bracitos del pequeño quelonio mientras le estiraba el micro-muslo:
-"¡Venga, cómo no? ¡Corre, que te la sujeto!"- Ella siempre ha sido la mejor enfermera del mundo, ella sí se hubiera merecido querer estudiar.
Salvé a algunas. Tenía unas peceras para ellas... ¡Cómo reinas! En mi cuarto, junto a la ventana.

No, no he sido voluntariosa.

Me he sacado la mayoría de los exámenes pegándome grandes panzadas de no dormir.

No, no conozco métodos de estudios, ni sé que es eso del hábito de lo que tanto  hablan los profes de Julia.
No he sabido llevar los temas al día. Ni he asistido a todas las clases que se me ofrecieron.

Eso sí, me sintetizo unos resúmenes de la pera, esquemáticos y a color. Que de cuatro palabras luego tiro del hilo y… apruebo.

Además mis propias reglas mnemotécnicas siempre han sido mi salvación. Sobre todo para chapar las listas de vegetales de Agricultura con sus nombres científicos:
 "Mijo común" (Panicum miliaceum en latín) = Mi hijo tiene pánico a la mili hacer aún.

Pero llegó un momento en que la responsabilidad pudo conmigo.
Terminé aprobando cada asignatura de una carrera en la que nadie (excepto mis padres pagando tasas y más tasas) me ha regalado nada.

Siempre digo la verdad, aunque me duela, aunque me tiemble la voz, aunque sepa de posibles represalias, aunque me ponga colorada.

Si no acabo mi trabajo, me quedo o... me lo traigo a casa o me lo llevo de vacaciones.

Si no piloto con los números, me manejo el Excel. Autodidacta total. Me hace falta.

Si cometo un error, lo digo... a veces demasiada tierra encima. Ésto me lo he de hacer mirar.

Mi picaresca es nula, lo que me hace llevarme mil y un berrinches simplemente por...tonta.

Sé guardar un secreto. A veces, lo hago tan bien que hasta se me olvidan.

Si me quedo aquí, ahora, escribiendo hasta las mil...Mañana me levantaré como una rosa, sin protestar y llegaré a mi hora a trabajar. Como la más campeona.

Por supuesto que no estoy orgullosa de todo.

Me gustaría que mis hijas lograran ser  ordenadas, programadas, organizadas... Para que su vida pueda ser más tranquila.

Que no llegasen a conocer las prisas hasta el mecagoenlamehapilladoeltoro. Que no oigan despertarse a los gorriones en los árboles mientras se arrepienten:

-"Otra vez me quedé sin dormir...faltan tres horas para el examen...bueno... lo repasaré en el autobús..."-

Pero si, de alguna manera, salen a su madre (y no a su padre) sólo desearía que, sobre todo, por sus propios métodos, con ellas mismas, con los demás y con su entorno consigan ser  responsables.

Y que sería mejor para sus nervios que además lo pudiesen soportar, como yo, sin tener que beber café.


domingo, 26 de febrero de 2012

Lo que quiero ahora. Por Ángeles Caso.

Ángeles Caso.


Carmen me ha mandado por correo este artículo. 
Y me parece tan precioso, tan importante, tan vital, tan sencillo,  tan personal ...Que aquí  lo dejo copiado para quien lo quiera tomar y reflexionar. 
También está el enlace al original.

Lo que quiero ahora: http://www.lavanguardia.com/magazine/20120119/54245109494/lo-que-quiero-ahora-angeles-caso.html

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.
Ángeles Caso.

jueves, 2 de febrero de 2012

Julia Urosa y Leoncio Niebla. Una parte de mi historia.

Hubiera querido escribir esta resumidísima porción de mi historia familiar antes.
Pero, a veces, me paso de meticulosa.
Quisiera haber tenido más información, haber vuelto a hablar con quienes les conocieron, ordenar todos los datos y mis ideas…
Me lanzaré así, con lo que recuerde. Y si me equivoco en lo que sea, sin duda, me dejaría corregir.
 Es sólo el tronco de un árbol que, como supondréis, tiene mucho más enrevesadas sus ramas, pero si éstas no son podadas os perderíais en  un denso follaje.

Mi abuela Julia se casó, tardía, en primeras nupcias con mi abuelo Leoncio.
Con 39 años ella… ¡En aquellos tiempos! Aún así engendró tres hijos y vio crecer a siete nietos.

Sí, estuvo antes enamorada (cuando rondarían los 19) de Martín, un estudiante de Madrid que veraneaba en Collado Villalba. Se veían en el estío y se carteaban en invierno. Él le corregía las faltas ortográficas de los escritos. Ya que ella, aunque de buena ralea, carecía de estudios. (A mis manos llegó uno de sus regalos: un diccionario miniatura con cubiertas de cuero, que me empeñé en llevar al colegio en 5º de E.G.B. para que me lo birlara mi buena compañera Araceli. ¡Las madres siempre tienen razón: Lo debí de haber dejado en casa!)

Martín falleció joven, víctima de un mal disparo un día de caza.
Mi abuela, que tendría unos 80 años cuando se fracturó un brazo y tuvo que pasar unas noches en casa, durmiendo en una cama a mi vera, me hablaba de él y brillaban sus ojos, tintineando  en sus orillas las lágrimas.Yo misma también le visito cada vez que piso aquel serrano cementerio.

No quiso saber de otro hombre, aunque no faltaron pretendientes (casi todos de alto abolengo), hasta que apareció el tunante de mi abuelo: Alto, guapo, exótico, engatusador. Era cinco años más joven que ella, provenía de Arure en la isla de la Gomera, pero no sé qué contaría él al respecto en aquellos años de postguerra y dictadura, porque su historia es realmente histórica. De las rojas.

Fue uno de los fugados, junto a su hermano Luis,  del sahariano campo de Villa Cisneros en el  vapor Viera y Clavijo. Pedro Medina Sanabria tiene varias entradas al respecto en su blog “Memoria e historia canaria”.

Mi bisabuela Leonor no consentía tal boda. Pero mi abuela, persistente como buena Urosa, dio el sí quiero aún bien avisada de las consecuencias. Su vida cambió radical, todos sus privilegios de elegante señorita quedaron abolidos, la recién casada pareja tuvo que subsistir con una humilde tienda de ultramarinos en la Estación y a Julia le tocó trabajar como en su vida, dándose cuenta (esto me lo imagino por lo que conocí  a mi abuelo) de que su marido era incorregible, que en el bar se divertía más que en casa y que el agua más le gustaba para lavarse que para hidratarse las tripas.

Siendo aún una niña yo le preguntaba: -"Abuelo, ¿No quieres agua?"-
-"¡Déjame de agua! Hace once años que no la pruebo"- Contestaba.
Y podría ser verdad, nunca le vi beberla. Era más de vino y calimocho. Pero tampoco de estar borracho.

A lo que sí accedió la familia de mi abuela fue a aliviarle la carga de manutención y cría del  primero de sus retoños: Mi madre. Se crió entonces en casa de buena casta, custodiada por su estricta abuela Leonor y rodeada de sus tíos solteros que no dudaban en mimarla y agasajarla.
Aún con todo, mi madre y mi abuela siempre tuvieron ese vínculo especial que, incluso hoy en día, creo que las mantiene conectadas.

Mi abuela murió con 86 años porque sus riñones eran ya dos piedras verdaderas. Estaba sorda, sus manos temblaban al son que marcaba su parkinson y era un sol que te regalaba su calor y su sonrisa con tan solo mirarla. Los médicos dijeron que se apagaba y apenas transcurrió una semana. Rodeada día y noche de sus seres queridos, todos revoloteábamos por allí a modo de despedida. Marchó suave y discreta como su vida entera.

Mi abuelo acabaría sus días  unos años más tarde, ingresado en el hospital de El Escorial, no fui a visitarle porque, de mis labios, no tenía nada dulce que escuchar.

Y eso que yo, quererle,  le he querido. Mucho.

Tanto como se quiere a un abuelo al que mientras llamábamos al timbre mi madre aprovechaba para  recordarme:
-"Al abuelo también hay que darle besos"- El siempre gruñía y... me asustaba.

Pero con doce años (Al fallecer el Tío Pinki que era a quien siempre me sentí más cercana) fui capaz de redescubrir a mi abuelo  y nos hicimos grandes amigos, amigos de verdad o... eso creí yo.
Compartí con él  buenos momentos, muchas sonrisas cómplices y grandes historias como la de su fuga africana y la de la pedrada que fue causa de la carencia de uno de sus dedos.

Sí, grandes amigos…hasta que faltó la abuela Julia .
Creo (después de darle tantas vueltas) que por su propio miedo a verse solo, por querer tenernos  a cada uno de nosotros cerca, exclusivamente pendientes de él… terminó por enredar a sus hijos, nietos, yernos…en una mala espiral. Mi abuelo era un bichito.

No soy capaz de no quererle.

Aunque tampoco ensalzaré, ni siquiera a quien ha muerto, si no encuentro buenos motivos.
Aún hoy me entristece tener la duda de si realmente él me ha querido.
Ahora tengo más datos, me doy cuenta de que nunca dejó de ser un  superviviente.
Demasiado que mantuvo ese, aunque algo turbio, sentido del humor.

¡Abuelo; Espero que donde estéis te estés ocupando bien de la abuela, como siempre se hubiera ella merecido,  porque sino esta vez si que no te libras del cocotón!