Para bien o para mal, por distintas circunstancias, en esta vida me ha tocado algún que otro peregrinar. Ello ha conllevado el tener que despedir, recibir, conocer gente... algunas de estas personas me han concedido el privilegio de considerarse mis amigos... y muchos, aún hoy, siguen siéndolo.
Gracias por estar ahí.

miércoles, 30 de junio de 2010

Pajaroto



Hace tiempo me propuse, desde el comienzo de esta andanza por el blog-espacio, ser constante... no abandonar...

Y, aunque parezca lo contrario, en algo he ido cumpliendo: Mi cabeza no ha parado de volar y mi necesidad de comunicarme no ha menguado lo más mínimo, pero otras cuestiones, me han retenido un poco por aquí, por tierra.

También dije que la semana que no pudiera escribiros, por lo menos colgaría alguna foto o algún vídeo...pero en estos dos laaaaargos meses... ni eso.

De ahora mismito no pasa, me acordé de Pajaroto, vino cuando Julia no había cumplido ni los tres años, lo trajo mi vecina María Ángeles -"Encontré este polluelo"- me dijo -"Lo traigo para que lo vea la niña y luego ya lo soltarás"-
Eso mismo pensé yo: Sí, lo soltaré, porque estos pajaritos indomesticados nunca comen y siempre se mueren.

Pero para nuestra sorpresa y nuestro gozo Pajaroto devoraba voráz gusanitos de jamón dulce y pan mojado, creció y creció, me lo llevaba todos los días a la granja para que no pasara tanto tiempo sin comer (este jefe mío también tiene una paciencia...), aprendió a volar, a cazar lombrices y tijeretas, le pusimos una casa en el jardín (que le gustó cero, no calculamos bien el crecimiento de las plumas de su cola y no cabía bien, además de que descaradamente resultó ser un ave de suelo) y le concedimos de nuevo su merecida libertad...me esperó algunas madrugadas en el jardín para darme los buenos días... y ya no le ví más, o quizás sí.

Os intentaré poner un buen reportaje gráfico (esto va tan lento...), que seguro valdrá más que mil de mis palabras.

Lo primero una buena cama. Chusta y Ratulí nunca le miraron con buenos ojos, hay instintos que no son domables.

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Y una buena merienda.

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Os iba a poner otro par de vídeos, de cuando estaba crecidito, libre por el jardín... pero ya se ha colgado el cacharro este y me desespera. Para la próxima.

A ver si es más fácil alguna foto, ahí van:

El intento de casa, todavía está vacía en el jardín.

Lecciones de vuelo. Resultó ser aplicado alumno y un magnífico piloto.

Y con Esther, en una de esas visitas... porque le pillamos de paso, ya sabéis.

Subir fotos, mucho más sencillo. ¡Hala, cuatro del tirón!